Cómo puedes hacer caramelo casero líquido

El caramelo líquido no solo se utiliza para elaborar flanes, sino también para un gran números de postres. Aunque se puede comprar ya hecho, prepararlo en casa es mucho más económico y, siguiendo nuestros consejos, mucho más rico.

Aunque hay diferentes formas de elaborarlo, en este post vamos a mostrarte otra forma de hacer caramelo que le dará alegría y sabor a tus postres.

Ingredientes para elaborar caramelo casero líquido

como hacer caramelo en casa

Antes de indicarte cuáles son los ingredientes para elaborar caramelo casero líquido recuerda que es importante que cuentes con una cazuela antiadherente, o al menos que sea nueva, para que no se te pegue.

En cuanto a los ingredientes, te bastará con 200 gramos de azúcar (como los tres cuartos de una taza), un vaso de agua y el jugo de un limón.

Pasos a seguir para hacer esta receta

Siguiendo las indicaciones que te vamos a mostrar a continuación te saldrá un caramelo líquido fetén, con un color y una textura de ensueño.

  • Pon el azúcar en una cazuela y caliéntalo con el fuego a poca potencia.
  • Vierte el agua en el azúcar (también se puede prescindir del agua, pero el caramelo quedaría excesivamente espeso para nuestro gusto). Para esto es recomendable hacerlo al baño María.
  • Añade el jugo de limón y remueve hasta que se disuelva por completo el azúcar.
  • Deja que el caramelo hierva sin dejar de remover.
  • Una vez se haya disuelto el azúcar, deja de mezclar con la cuchara y hazlo moviendo la cazuela. Este truco te servirá para que el caramelo casero no se cristalice.
  • Cuando observes que el caramelo ha adquirido un tono oscuro, es que ya está listo.

Trucos a la hora de elaborar caramelo líquido casero

Como ya has visto, la receta para preparar un delicioso caramelo casero líquido es bastante rápida y muy sencilla.

Sin embargo, una de las principales claves para que te salga perfecto reside en la temperatura del fuego. Nunca lo prepares con un fuego excesivamente potente.

Las prisas nunca son buenas consejeras, y aunque con un fuego lento tardarás algo más en tener preparado el caramelo, te asegurarás de que no se estropee.

En el caso de que cuentes con un termómetro de cocina, intenta asegurarte de que la temperatura del fuego nunca supera los 190º, ya que corres el riesgo de que se te queme.

Respecto a mover el cazo con posterioridad a haberlo removido con una cuchara, es algo que depende de los utensilios de cocina que estés usando.

En el caso de no contar con una cuchara de madera, opta mejor por mover el cazo. Si cuentas con ella, lo mejor es que empieces a remover cuando hierva el caramelo.

Por otro lado, es muy importante que, cuando el caramelo haya adquirido un tono oscuro, lo retires rápidamente para evitar que se queme y que se altere su sabor.

En cuanto al tipo de azúcar que puedes utilizar para elaborar el caramelo líquido, puedes elegir tanto el azúcar blanco como el azúcar moreno.

La única diferencia es que, si utilizas este último, en vez de los 200 gramos y el vaso de agua que te hemos indicado en el apartado de los ingredientes, utilices únicamente 100 gramos y medio vaso de agua.

Cómo evitar que se endurezca el caramelo líquido

Utilizar jugo de limón es la mejor manera de evitar que se endurezca el caramelo. El agua también contribuye a su falta de endurecimiento.

Recuerdo que una vez elaborado, el caramelo líquido nunca se te volverá a endurecer, por lo que puedes guardarlo en tarros de cristal herméticamente cerrados en la nevera.

Sirve y degusta tu caramelo casero líquido

Cuando tengas listo el caramelo, puedes guardarlo en la nevera durante más de un mes.

postre con caramelo casero

Te resultará perfecto para acompañar a todo tipo de postres: flanes, tartas, bizcochos, tortitas, brownies, yogures, frutas, frutos secos y semillas… Todo estará de auténtico escándalo.

Otra ventaja del caramelo líquido es que le gusta a la práctica totalidad de los niños, por lo que no son pocos los padres y madres que lo utilizan para añadirlo a las frutas más variadas, y de esta forma introducir este necesario alimento en la dieta de los pequeños, algo que no siempre es fácil.